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Las coordenadas del alma: Una crónica sobre la Clarividencia
Herivelto de Carvalho
El Jornal Abertura publicó en mayo de 2022 un artículo titulado Crónica de una desaparición (Un homenaje a la clarividencia), por David Santamaría dsantamaria.cbce@gmail.com – Jornal Flama Espírita – edición de abril-junio de 2022. Barcelona – España. El cual traducimos y presentamos a nuestro público. El artículo puede ser accedido en el enlace al final de este texto.
Herivelto Carvalho es mencionado en este artículo de David Santamaría como “señor Carvalho”. Conversando con Herivelto, le sugerimos que contara el caso desde su punto de vista e incluyera la participación de Antônio, seudónimo adoptado en 2022. Sin duda, se trata de un caso que demuestra la participación de una médium clarividente, así como una colaboración entre personas vinculadas a CEPA en Brasil, España y Francia.
Quedémonos con el artículo de Herivelto Carvalho.
El uso de clarividentes en la búsqueda de personas desaparecidas es un tema que siempre ha transitado en las sombras de la informalidad. Sé que, bajo la mirada rigurosa de la ciencia y de las fuerzas de seguridad, estos métodos carecen de la precisión y la comprobación necesarias para ser reconocidos oficialmente. Las fallas de los sensitivos son reales y la subjetividad del fenómeno impone una barrera comprensible. Sin embargo, es imposible ignorar que la historia también guarda relatos bien documentados, casos en los que la intervención de un clarividente fue el hilo conductor decisivo para el desenlace de un misterio.
Como espírita, convivo con una vasta literatura que no solo describe la fenomenología, sino que presenta innumerables casos reales. No obstante, la teoría siempre me pareció algo distante, un conocimiento que respetaba, pero que no esperaba presenciar de forma tan tangible. Esa percepción cambió drásticamente en enero de 2022. En aquel momento, fui colocado en el centro de un evento en el que no solo escuché hablar, sino que fui testigo de cada etapa de esta facultad mediúmnica en acción, transformando mi comprensión teórica en una experiencia viva.
Hoy, ese acontecimiento no vive únicamente en mi memoria; está inmortalizado en la edición nº 184 del periódico español Flama Espírita, boletín informativo del Centre Barcelonès de Cultura Espírita (CBCE), bajo el título “Crónica de una desaparición (Un homenaje a la clarividencia)”, escrito por David Santamaría.
La historia narra la angustiante desaparición de un joven brasileño en París que, en la crónica, fue llamado por el seudónimo de Antônio. En ese relato surge también la figura de la médium clarividente Issa Valentina, residente en Barcelona. Sus visiones, detalladas y precisas, guiaron las búsquedas en medio del invierno europeo, contribuyendo a que Antônio fuera finalmente localizado. En ese registro, aparezco bajo el seudónimo de “Sr. Carvalho”. Mi función fue actuar como punto de convergencia, intermediario entre las percepciones trascendentales de la médium y la familia de Antônio en Brasil.
Este texto no nace del deseo de sustituir el registro histórico ya existente, sino de la necesidad de ampliarlo. Mi objetivo es ofrecer una crónica complementaria al trabajo de David Santamaría, aportando ahora mi punto de vista como participante directo y testigo ocular de los bastidores de estos acontecimientos. Si en las páginas de Flama Espírita fui identificado bajo el velo del seudónimo “Sr. Carvalho”, aquí asumo la voz de quien vivió el puente entre la angustia de la familia en Brasil y las percepciones trascendentales en Barcelona.
El inicio de esta historia ocurrió el 21 de enero de 2022. El joven Antônio, compatriota mío, que entonces vivía en Irlanda, fue súbitamente dominado por una crisis severa de pánico y paranoia. Sintiéndose perseguido y sin condiciones de permanecer en Europa, decidió que la única salida era regresar al seno de su familia en Brasil. El plan era simple: un vuelo desde Dublín con escala en París, y de allí hacia Río de Janeiro.
Pero la mente juega malas pasadas. Al llegar al Aeropuerto Charles de Gaulle, el 22 de enero, el miedo paralizante le impidió embarcar. Retirado por la policía francesa en medio de un brote, fue llevado a una clínica. Al día siguiente, tras ser liberado, Antônio ya no era el mismo. Desorientado y en pleno episodio psicótico, salió caminando de la clínica y desapareció en las calles de París, dejando atrás su mochila y documentos.
La noticia cruzó el océano, tuvo repercusión en la prensa brasileña y pronto apareció en los periódicos franceses. La familia, sumida en la desesperación, movilizó una red de búsqueda que unía a una abogada francesa, la policía local y voluntarios brasileños residentes en París.
Para ayudar en el alcance digital, se crearon carteles virtuales con la foto de Antônio e información sobre lo ocurrido en inglés y francés. El objetivo era alcanzar a la comunidad brasileña en Europa y a los propios europeos. Fue entonces cuando decidí utilizar la red de contactos que construí durante el tiempo en que actué como delegado de la CEPA – Asociación Espírita Internacional. Envié los carteles a diversos colegas europeos vinculados a la institución, con la esperanza de que la información circulara en nichos específicos.
Algunos días después, recibí una respuesta inesperada. David Santamaría, amigo espírita residente en Barcelona e integrante del Centre Barcelonès de Cultura Espírita, se puso en contacto conmigo. Me informó que había presentado la foto de Antônio a una médium, Issa Valentina, participante del círculo mediúmnico de la institución, quien había percibido información sobre Antônio mediante la clarividencia.
Issa Valentina fue una sensitiva extraordinaria y autodidacta que dedicó su vida al auxilio desinteresado de personas y espíritus, destacándose por sus amplias facultades como clarividente, magnetizadora y médium vidente, auditiva y de incorporación. Reconocida por localizar personas desaparecidas y transmitir mensajes de consuelo, demostraba una profunda nobleza de carácter al mantener su labor caritativa incluso frente a graves problemas de salud, manifestando una gratitud singular por la oportunidad de servir.
El 30 de enero, sin ninguna información previa más allá de una fotografía, y sin haber estado nunca en París, Issa comenzó a tener visiones detalladas sobre el paradero de Antônio. Describió no solo su posible ubicación, sino también su estado físico y psicológico debilitado. Lo vio nervioso, preparando maletas, discutiendo con alguien uniformado (probablemente policías o funcionarios), afirmando sentir su presencia en la estación ferroviaria Gare du Nord, un lugar a kilómetros de donde la policía lo buscaba. En la misma visión, Antônio llevaba un pañuelo en el cuello —detalle confirmado— y lo había perdido en la estación.
Con esas descripciones en mano, me encontré ante una situación difícil: ¿cómo entregar una pista proveniente de una fuente paranormal a una familia sumida en la angustia? Hasta ese momento, nadie conocía mi contacto con la médium de Barcelona. Recuerdo la duda antes de comunicarme con la hermana de Antônio. No sabía si me daría credibilidad o si mi relato sonaría como una fantasía; temía que lo interpretara como algo ridículo o, peor aún, como una falsa esperanza en medio de la desesperación. Entre el temor y el deber, decidí hablar.
Para mi alivio, su reacción fue completamente distinta a lo que esperaba. Hubo gratitud inmediata y aceptación; sintió que los detalles tenían sentido. Sin embargo, la verdad espiritual necesitaba una “forma terrenal” para atravesar las puertas de una comisaría en París. Sabíamos que la policía francesa jamás actuaría basándose en una visión mediúmnica.
La salida fue una maniobra estratégica y necesaria: la hermana de Antônio orientó a la abogada francesa a informar a las autoridades que voluntarios brasileños habían recogido testimonios de testigos en la Gare du Nord. Según ese relato “oficial”, alguien con las características de Antônio había sido visto en esa estación. La estrategia funcionó. Al transformar la visión en un “testimonio de campo”, se proporcionó a las autoridades la seguridad necesaria para actuar. La policía creyó en la narrativa y, finalmente, el epicentro de la investigación se trasladó al lugar indicado por Issa.
El 2 de febrero, lo que era una intuición espiritual se manifestó en la realidad física. La policía encontró evidencia concreta: las cámaras de seguridad de la Gare du Nord confirmaban que, el 30 de enero, Antônio había estado allí, y su teléfono fue localizado en el sector de objetos perdidos.
Profundamente impactado por la precisión de lo que veníamos acompañando, me apresuré a avisar a David Santamaría y a la médium Issa Valentina. La confirmación oficial no fue un punto final, sino el inicio de una fase aún más intensa. A partir de ese momento, basándonos en las nuevas visiones que Issa recibía, comenzamos a intercambiar mensajes con mayor frecuencia, afinando las coordenadas espirituales para alcanzar a Antônio antes de que se perdiera nuevamente.
Como Issa Valentina no conocía la geografía de París, conté con la ayuda fundamental de Jacques Peccatte, un francés residente en la capital y delegado de la CEPA. Jacques actuaba como nuestro “intérprete geográfico”: a través de WhatsApp, yo le transmitía las descripciones visuales que Issa me enviaba, y él, con su conocimiento de la ciudad, identificaba los lugares. En otra visión, el 2 de febrero, Issa mencionó que Antônio se encontraba cerca de un lugar con puentes y agua, lo que Peccatte interpretó como el canal Saint-Martin, a solo diez minutos de la Gare du Nord. Envié esta información a la hermana de Antônio, quien la distribuyó a los grupos de búsqueda. Se realizaron intensas búsquedas en esa zona los días 3 y 4, pero sin éxito inmediato.
Otras visiones describían a Antônio en una especie de estacionamiento, junto a un carrito de supermercado, acompañado por un hombre mayor, además de ciertos paisajes que Peccatte no lograba reconocer en absoluto, ya que no correspondían a ningún lugar de esa zona de París.
La explicación solo llegó más tarde, cuando Antônio ya estaba a salvo y fue a visitarme a mi casa. Me contó que, durante ese período de silencio geográfico, había salido de París. Aprendió con personas sin hogar a “saltar el torniquete” y viajar en tren sin pagar. Tomó un tren en la Gare du Nord y pasó algunos días en Burdeos. Cuando le mencioné la visión de Issa sobre el estacionamiento, quedó impresionado: confirmó que, en esa ciudad, había hecho amistad con una persona sin hogar y, juntos, habían tomado comida de un carrito de compras en un estacionamiento de supermercado.
El 5 de febrero, Issa lo vio desnutrido, escondido cerca de un área abierta con muchas palomas, caminando cabizbajo y con los brazos cruzados. Le sugerí que intentara influirlo mentalmente para que buscara ayuda. Ella repitió esa influencia los días 6 y 7, enfocándose en que se acercara a la policía o saliera de su escondite. Mientras tanto, los equipos cubrían dos parques cercanos a la Gare du Nord, distribuyendo carteles y hablando con personas sin hogar.
Plaza de la Bastilla – París
Finalmente, en la madrugada del 8 de febrero, alrededor de las 2:00 a.m. (hora de París), Antônio fue encontrado en la Place de la Bastille, una plaza que coincidía perfectamente con la visión de Issa de un lugar abierto con palomas y movimiento.
Llevaba días vagando en estado de amnesia, sin recordar quién era. Un voluntario brasileño del grupo de búsqueda lo reconoció cuando Antônio se acercó a pedir ayuda, diciendo que estaba confundido al verse en un cartel de persona desaparecida. Se encontraba exhausto y deshidratado, y fue llevado a la casa de familiares en París, donde recibió medicación, alimentación y descanso, mientras se esperaba la llegada de sus hermanos, quienes viajaron para acompañarlo.
En abril de 2022, algunos meses después de lo ocurrido en París, recibí a Antônio en mi casa, ya en suelo brasileño. Sentarnos a conversar fue como abrir el mapa de un territorio que ambos habíamos atravesado, pero en dimensiones diferentes. Yo aún tenía presentes los detalles de las visiones de Issa —fragmentos que, en aquel momento, nos parecían enigmas imposibles de descifrar—. Sin embargo, a medida que los relataba, veía la sorpresa dibujarse en el rostro de Antônio. Aquellos detalles que para mí eran abstractos eran, para él, recuerdos nítidos de sus momentos de errancia. La precisión quirúrgica de la médium no solo validó el fenómeno, sino que dejó al propio protagonista profundamente impresionado ante lo que aquel singular don había sido capaz de captar.
Sin embargo, entre la alegría del reencuentro y los planes para el futuro, el destino impuso una nota de profunda tristeza. En mayo de 2023, fuimos
sorprendidos por la noticia del fallecimiento de Issa Valentina. A los 51 años, víctima de complicaciones de salud, la mujer que había sido faro para un desconocido en París concluía su misión terrenal. Su
partida prematura dejó un vacío inmenso en el Centre Barcelonès de Cultura Espírita.
La vida, con su propia poética, reservaba aún un cierre que Issa, sin duda, acompañó desde otra esfera. En mayo de 2025, vi el círculo cerrarse por completo. Antônio, plenamente recuperado y fortalecido, cruzó nuevamente el Atlántico. Esta vez, sin embargo, su destino no era el abismo de la confusión, sino el territorio sagrado de la gratitud. En Barcelona, visitó la sede del Centre Barcelonès de Cultura Espírita y conoció personalmente a David Santamaría. Aunque ya no podía estrechar la mano de Issa, estuvo en el espacio donde ella actuaba y pudo sentir los ecos del bien que había realizado y que ayudó a tantas personas. Ver a Antônio caminar por aquellos pasillos, no ya como un nombre en un boletín informativo, sino como un hombre libre y agradecido, fue la prueba definitiva de que aquella jornada no trató únicamente de una desaparición. Fue, sobre todo, un reencuentro entre seres humanos unidos por un hilo invisible, pero irrompible, tejido por la caridad y por la luz de la clarividencia.
Crónica de una desaparición (Un homenaje a la clarividencia) por David Santamaría
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Si desea acceder al ABERTURA de mayo de 2022, descárguelo aquí:
https://cepainternacional.org/jornal-abertura-maio-de-2022/
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