Clarividencia

Clarividencia

Yaniss Nyffenegger-Péré

LA CLARIVIDENCIA

YANISS NYFFENEGGER-PÉRÉ

LE JOURNAL SPIRITE N° 143 abril 2026

 

La clarividencia es la facultad de ver o, más precisamente, de extraer información del entorno que normalmente no es perceptible por los sentidos puramente materiales. Estas percepciones ponen en relación con el clarividente con su entorno, sea material o inmaterial, pero también con los espíritus de esos mismos medios. Si se establece un contacto entre el clarividente y un espíritu encarnado, es decir, viviendo en la materia, hablamos entonces de clarividencia simple. Si ese contacto se produce con un espíritu desencarnado, es decir, que se encuentra en el mas allá, entonces hablamos de clarividencia mediúmnica. Así, no todo clarividente es médium, porque solo hay mediumnidad cuando existe comunicación con un espíritu del mas allá, lo cual no ocurre en la clarividencia simple. Aunque este artículo se dedica sobre todo a estos dos tipos de clarividencia, simple y mediúmnica, volveremos rápidamente sobre la lingüística del término clarividencia y sus posibles declinaciones.

Mostraremos después que el desarrollo de estos dos tipos de clarividencia tiene una dimensión puramente humanista, cuyo objetivo es ayudar al otro, ya sea un espíritu encarnado o desencarnado.

I – SOBRE EL USO DEL TÉRMINO «CLARIVIDENCIA»

En nuestra asociación utilizamos principalmente el termino ≪clarividencia≫ para designar la clarividencia simple (relación telepática con una persona encarnada), o bien la clarividencia mediúmnica (relación telepática con una persona desencarnada). Sin embargo, la clarividencia engloba un conjunto de prácticas más amplio dentro de la historia del espiritismo. Para comprender estas prácticas, describamos el fenómeno físico de la clarividencia. Se trata de una capacidad natural de nuestros espíritus para captar informaciones distintas de las proporcionadas por nuestros órganos materiales. Puede tratarse de la visión a distancia (ver un acontecimiento lejano que está a punto de desarrollarse), de la visión en el interior de la materia inorgánica (leer un libro sin abrirlo) u orgánica (ver enfermedades o debilidades del cuerpo), de la percepción del futuro, o incluso de la telepatía con espíritus encarnados en la materia o no. Por este motivo, la clarividencia ha sido descrita a menudo mediante otros términos, como la doble vista, la videncia, la telestesia o el estado de lucidez. En su obra A las puertas de lo invisible (1923), William Barret lamenta precisamente el uso de una sola denominación para designar tantas cosas: «Por desgracia, se utiliza este término para designar aspectos distintos de la facultad supra normal≫.[1]

Para lograr recepciones clarividentes, es necesario que el espíritu del clarividente esté ligeramente desprendido de su cuerpo. La persona va a dejar entonces parcialmente de lado sus sensaciones materiales para percibir otras inherentes a su verdadera naturaleza, su naturaleza de espíritu. A partir de ahí comprendemos por qué la clarividencia designa tantas cosas, ya que las facultades de nuestros espíritus son mucho más amplias y vastas que las permitidas por la materia sola. Este desprendimiento puede ser natural o provocado.

Históricamente, las experiencias con clarividentes eran provocadas mayoritariamente mediante el uso del magnetismo o de la hipnosis para colocar a la persona en ese estado de receptividad, estado a veces calificado de sonámbulo. Así, en las obras de Allan Kardec, como El Libro de los Espíritus [2] y El Libro de los Médiums [3], la clarividencia se asocia a menudo con el sonambulismo. Sólo en nuestro uso asociativo se emplean los términos ≪clarividencia simple≫ y ≪clarividencia mediúmnica≫ para hablar de una de las orientaciones de la clarividencia en su relación telepática con los espíritus. Son precisamente estos dos temas los que se abordaran en la continuación de este artículo.

Para obtener más información sobre la clarividencia, remitimos a las obras de distintos autores. Joseph-Philippe Deleuze, por ejemplo, conocido especialmente por su trabajo sobre la facultad magnética, recopilo fenómenos de clarividencia mucho antes de los estudios sobre el espiritismo. En su obra Memoire sur la faculte de previsión (1836) [4] recoge fenómenos que ya hemos descrito anteriormente. Sin embargo, solo con la filosofía espirita, la clarividencia será plenamente explicada en obras como “La personalidad humana, su supervivencia, sus manifestaciones supranormales” (1905) [5] de Frederic Myers, Investigaciones sobre la mediumnidad” (1923)[6] de Gabriel Delanne, o “La ectoplasmia y la clarividencia” (1924) [7] de Gustave Geley. Esta lista no exhaustiva de obras permite seguir la evolución lingüística del término clarividencia y también recopila numerosas experiencias relacionadas con ella.

II – LA CLARIVIDENCIA SIMPLE: UNA RELACIÓN TELEPÁTICA CON LOS VIVOS

En el caso de la clarividencia simple, la persona está ligeramente decorporizada y entra en relación telepática con un espíritu encarnado. Este estado es únicamente momentáneo. Nuestros espíritus no pueden permanecer largo tiempo en este estado de exteriorización sin correr el riesgo de caer en un desequilibrio psíquico. Por otra parte, la mayoría de nosotros estamos en relación telepática inconsciente con nuestro entorno, con nuestros seres queridos, y ya hemos vivido momentos en los que estas relaciones se manifiestan conscientemente: pienso en una persona concreta justo en el instante en el que me llama, siento que uno de mis padres enfermos acaba de fallecer, etc. Sin embargo, se trata de momentos singulares en una vida, y la práctica de la clarividencia, cuando esta comprobada, sigue siendo un fenómeno raro.

Nuestras numerosas comunicaciones con el más allá nos han permitido aprender más sobre este fenómeno. En 1985, el espíritu de Gabriel Delanne, que se manifestó en numerosas ocasiones en nuestro Circulo espirita, declara: «La clarividencia es […] un estado particular del hombre que, dentro de las condiciones de recogimiento y del buen ambiente fluídico que se le aporta, es capaz, durante algunos minutos, a veces durante largos minutos, de emitir un conjunto de verdades en relación con lo que recibe, ya sea a través del soporte de una imagen, de un objeto o de un ser vivo». Gabriel Delanne subraya, por tanto, que para realizar una clarividencia provocada y en buenas condiciones, es necesario estar rodeado de espiritas que participen en la sesión y aporten una energía llamada fluídica para permitir una buena recepción.

El clarividente, según sus afinidades, puede elegir varios soportes para ponerse en disposición: baraja de tarot, bola de cristal, posos de café, etc. En nuestra práctica, privilegiamos el soporte fotográfico. La clarividencia sobre una persona viva proporciona informaciones que su conciencia ignora, pero que no le son ajenas a su inconsciente. Permite tener una visión global del individuo, de sus tribulaciones, de sus miedos y también de sus alegrías. Así, la naturaleza de las informaciones ligadas a la conexión con un espíritu encarnado es a menudo de orden psicológico, con el único objetivo de ayudar a esa persona.

A este respecto, el espíritu de Pascal Forthuny, conocido especialmente por su práctica de la clarividencia en el siglo pasado, precisa: «La clarividencia debe ser un servicio prestado. La clarividencia no debe ser solamente un fenómeno vivido que sorprende, debe poder equilibrar a quien la recibe. La clarividencia es una información, es también una terapia, y quienes ejercen esta facultad deben ser absolutamente conscientes de ello, es decir, clarividentes para sí mismos». La clarividencia simple encuentra así plenamente su lugar en un proceso terapéutico destinado a ayudar al otro. Algunos ejemplos de ayudas que han podido prestarse por este medio se describen en el artículo ≪Testimonios de clarividencias≫ de esta misma revista. Conviene subrayar que existe una variante de la clarividencia denominada de carácter médico, cuyo objetivo es identificar una debilidad fisiológica. La clarividencia medica es una relación telepática con un ser vivo que permite detectar un funcionamiento orgánico defectuoso en la persona afectada. A este respecto, invitamos a la lectura del articulo ≪La clarividencia medica≫ en Le Journal Spirite # 99 [8]. El autor describe, en particular, como representaciones mentales en forma de imágenes o símbolos permiten la identificación de órganos que no funcionan correctamente. Esta identificación tiene como finalidad que la persona implicada se ponga en contacto con el mundo médico para recibir posibles cuidados. Esta variante de la clarividencia tiene igualmente como propósito aportar ayuda a su prójimo.

III – LA CLARIVIDENCIA MEDIÚMNICA: UNA RELACIÓN TELEPÁTICA CON LOS MUERTOS

La clarividencia mediúmnica guarda una similitud con la simple en la medida en que también se trata de una transmisión de pensamiento entre el clarividente y un Espíritu. Sin embargo, la naturaleza de esta acción difiere, porque la clarividencia mediúmnica consiste en la puesta en relación con un espíritu desencarnado, es decir, en su mas allá. Esta mediumnidad, como toda mediumnidad, debe trabajarse dentro de un grupo adecuado y requiere un aprendizaje progresivo. Sobre este aspecto, el artículo de Marie-Noelle Courtiol «De la clarividencia experimental a la clarividencia operativa» [9] relata el desarrollo de su mediumnidad en el seno de nuestra asociación. Ella da testimonio de la dificultad del desarrollo de la clarividencia mediúmnica en el trabajo, de la lentitud dentro de una estructura consciente de las leyes de la mediumnidad y de los fundamentos del espiritismo. En su caso, las sensaciones percibidas durante las sesiones de clarividencia pasaron de imágenes a emociones (dolores, alegrías, etc.) correspondientes a los Espíritus en el mas allá. Las percepciones son únicas según el clarividente. La tarea es ciertamente difícil, pero permite atravesar el velo representado por la muerte al posibilitar comunicaciones con personas fallecidas. En este sentido, cada sesión mediúmnica es una victoria sobre la muerte, muerte a menudo tabú o caricaturizada en nuestras sociedades, pero que adquiere una dimensión humanista en la comunicación espirita. Humanista por la alegría de esos Espíritus al informarnos sobre su estado (amigos, familia, etc.), pero también por la ayuda que podemos aportar a esos mismos Espíritus.

Al igual que uno de los objetivos de la clarividencia simple es la ayuda terapéutica a los espíritus encarnados, la clarividencia mediúmnica puede traducirse en acción para ayudar a Espíritus en el más allá. En particular, puede tratarse de ayudar a espíritus llamados en turbación, es decir, que no han alcanzado todavía su mas allá. La clarividencia sobre tales espíritus mostrará una psicología extraviada, en la que a menudo no son conscientes de su propia muerte. Tras una clarividencia de este tipo, pueden realizarse acciones por el pensamiento para hacer que tomen conciencia de su estado y puedan así unirse a su más allá. Le Journal Spirite # 127 [10] está dedicado al tema del pasaje, y algunos de sus artículos detallan, a partir de casos concretos, la ayuda que podemos aportar a los espíritus en turbación.

CONCLUSIÓN

Por lo expuesto, el fenómeno de la clarividencia no es algo sencillo. Su práctica es rara, contrariamente a lo que podría hacernos creer la caricatura que de ella se ofrece en los medios de comunicación (esos mismos medios que confunden tan a menudo clarividente y médium) o en otros ámbitos de la sociedad (ofertas de videncia de todo tipo para curar toda clase de males). Además, el desarrollo y la práctica de la clarividencia requieren un marco riguroso, definido en su tiempo por Allan Kardec: se trata de una sesión en la que cada participante debe ser consciente de la importancia del acto que se está llevando a cabo, dentro de una armonía bienhechora.

Esto es precisamente lo que recuerda un mensaje de Gabriel Delanne recibido en sesión espirita: «Quien, en este ámbito, desee sinceramente desarrollar sus facultades de telepatía con el mundo de los invisibles con el fin de recibir imágenes, deberá estar siempre rodeado de una estructura. Esta estructura humana será el resultado de un conocimiento suficientemente sabio como para aportar al candidato a clarividente la fuerza necesaria para alcanzar la decorporización provisional que le permita recibir esas imágenes».

Asimismo, desconfiemos de las personas que, con un propósito puramente comercial, se glorifican de obtener resultados en cada sesión o que presumen de no recibir más que buenos Espíritus. Esto no es compatible con la filosofía espírita ni con la práctica de la mediumnidad. En ese mismo mensaje espírita, Gabriel Delanne añade: «Otros individuos afirman un estado permanente de clarividencia y sostienen que ese estado permanente puede, de algún modo, permitirles abrir un comercio de clarividencia para satisfacer a los humanos que la buscan. Esta afirmación es, evidentemente, falsa, porque ningún ser humano en este globo podría soportar una salida astral de naturaleza peri-espiritual durante mucho tiempo. Por eso, el estado permanente de clarividencia es una invención necesaria para las necesidades comerciales de quienes la originan y, en este sentido, denunciamos de manera clara y solemne a todos aquellos, clarividentes o médiums, que afirman su poder, a veces incluso en nombre de la ciencia y de la filosofía del maestro Allan Kardec».

Rechazamos, por tanto, toda forma comercial de mediumnidad, sea clarividente o no. La clarividencia debe ser una facultad puesta a disposición del prójimo, encarnado o desencarnado, para ayudarle en un acto de caridad y no en una búsqueda personal egoísta de carácter económico. La clarividencia es una emancipación de nuestros espíritus respecto a la materia para reencontrar su verdadera naturaleza, una emancipación que permite numerosas percepciones concedidas por Dios con el fin de ayudar al prójimo. Hacia estas posibilidades es hacia donde deben proyectarse nuestros pensamientos cuando evocamos la palabra clarividencia.

 

Notas:

[1] Barret, W. (1923). En el umbral de lo invisible. [2] Kardec, A. (1857). El Libro de los Espíritus. [3] Kardec, A. (1861). El Libro de los Mediums. [4] Deleuze, J. P. F. (1836). Memoria sobre la facultad de previsión. [5] Myers, F. W. H. (1905). La personalidad humana: su supervivencia y sus manifestaciones supra normales. [6] Delanne, G. (1923). Investigaciones sobre la mediumnidad. [7] Geley, G. (1924). La ectoplasmia y la clarividencia. [8] Paolino, S. (2015). La clarividencia médica. Le Journal Spirite, 99, 41-43. [9] Courtiol, M.-N. (2013). De la clarividencia experimental a la clarividencia operativa. Le Journal Spirite, 99, 17-21. [10] Le Journal Spirite 127 (2022).El  pasaje.

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