miltonDante López

Ex-presidente de la CEPA (2008/2016)

Semejanzas y Diferencias

Hace un tiempo Yolanda Clavijo, Presidente del CIMA Venezuela, me sugirió tratar un tema específico en el ciclo que organizan con mucha dedicación hace ya varios años vía Zoom: “Constelaciones Familiares”.

Como conozco el tema pero no soy especialista, convoqué a una amiga, la Licenciada en Psicología Alejandrina Cianflone, para presentarnos en ese espacio con una especie de conversación informal y contrastar: “Semejanzas y diferencias entre la Sesión Mediúmnica y las Constelaciones Familiares”.

Alejandrina, que lleva muchos años como Terapeuta Guestáltica y como Consteladora, nos ayudó a entender cuáles son los fundamentos de esta Herramienta Terapéutica, que tuvo su origen en un Psicoterapeuta alemán, Bert Hellinger.

En su libro “Los Ordenes del Amor”, Hellinger explica su teoría, basada en la existencia de una memoria familiar colectiva, en el que postula que las relaciones familiares interpersonales se basan en el amor como base y aspiración del ser humano, pero también dice que “Sin Orden no hay amor”.

Como todas las teorías, tiene sus seguidores y sus detractores, así que nos pusimos a tratar de deshilvanar el hilo que teje la madeja de las relaciones familiares a la luz de esta Teoría Filosófica, como le gusta llamarla a su Fundador.

La comparación con la Sesión Mediúmnica se hace necesaria porque en primera medida somos espíritas laicos, progresistas y librepensadores, por lo tanto estamos en una búsqueda constante de actualización de métodos y aportes que puedan ayudar a entender el sentido de la vida y las infinitas variables que llevan a la espiritualidad.

Las “Constelaciones” son espiritualistas en esencia, ya que, como dijimos, postulan la existencia de un “alma” o “consciencia familiar” que incide en la existencia de uno o varios miembros de cada grupo familiar, generación tras generación.

La Doctrina Espírita postula a su vez que los espíritus encarnan en grupos, y que, existencia tras existencia, van creando lazos de amor y también conflictos sin resolver, que van tejiendo una urdimbre de relaciones espirituales intergeneracionales, y pueden alcanzar varias generaciones.

Por lo tanto, la raíz es similar, o sea, estamos hablando en ambos casos que hay una inteligencia espiritual que antecede y sobrevive al cuerpo físico, y se manifiesta de diferentes maneras y por diferentes métodos.

En una Sesión mediúmnica, un espíritu familiar puede hacernos saber de sus angustias no resueltas, o bien un espíritu encarnado manifestar la necesidad de cumplir con algún mandato que no comprende.

En ambos casos supuestos, tanto una Sesión mediúmnica como una Constelación, realizada por personas idóneas y en un ambiente cuidado, puede acercar información pertinente que colabore con la resolución de conflictos intergeneracionales.

No es mi intención desarrollar aquí toda la teoría, sino generar inquietud al lector para que investigue el tema y lo vea como otro camino alternativo en la búsqueda de la espiritualidad.

Para los que les interese conocer más pueden acceder a https://youtu.be/7SutjHkOMus

En esta primera parte del Siglo XXI, los espíritas nos sentimos de parabienes, ya no nos señalan como unos lunáticos en busca de utopías trascendentes, cualquier persona que se precie de bien informada y un cierto nivel de cultura maneja hoy conceptos como Reencarnación o Vidas Sucesivas con total naturalidad.

La Biología, la Física, la Psicología Transpersonal y muchas otras disciplinas vienen corroborando los postulados espíritas a una velocidad increíble.

Nos falta a los espíritas trabajar en forma consistente en la consecución de Métodos seguros y confiables para que la Sesión Mediúmnica Kardeciana, un verdadero hallazgo de Kardec, donde logró darle control y contención a la Mediumnidad, siga siendo la Herramienta Espírita por excelencia.

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